Ihosvany Hernández luce ahora muy cambiado. Queda poco del Ihosvany Hernández número 14, central por muchísimos años de la escuadra nacional de volleyball de Cuba; uno de los mejores centrales del mundo en su momento; un hombre que carga sobre sus hombros la historia de haber pertenecido a la mejor escuadra de volleyball que ha tenido Cuba en su historia, aquella que integraban, entre otros, Joel Despaigne, Raúl Diago, y Rodolfo Sánchez.

Entrevistado por el simpático Jorge Ebro para El Nuevo Herald, el mítico jugador dice que ya no juega ni dominó, pero eso no lo exime de seguir siendo considerado una de las leyendas vivientes del deporte cubano.

Su vida ha dado un giro trascendental. Enorme y complejo. Tan complejo como lo es el funcionamiento de un auto, pero que Ihosvanny se empeña en explicar en 1,2×3, así como explica todo lo que tiene un auto en el dealer para el cual trabaja en Miami.

Como bien señala el colega Jorge Ebro, Ihosvany Hernández participó en tres Juegos Olímpicos, justo antes de decidirse a dar un paso trascendental en su carrera deportiva, negadas y cerradas todas las puertas posibles a una contratación a través del INDER en una liga extranjera.

“Despues de 14 años por Europa, entre Italia y España, vine aquí a Miami a la Ciudad del Sol y ahora estoy tranquilito, trabajando en un dealer de Chevrolet, Bomnin Chevrolet. Hace unos añitos que estoy con ellos allí y me va bastante bien’‘.

Dice el 14 que “vender un carro es complicado al inicio” y que le gusta ver “cuando la gente sale contenta con su carrito, cuando los clientes me llaman y me dan las gracias por la ayuda’‘.

Muchos lo reconocerán al entrar a Bomnin Chevrolet; una agencia que de por sí tiene una gran historia. Bomnin fue vendedor ambulante; de agua y lo que fuese en los semáforos del SW de Miami. Hasta que un día se le presentó la oportunidad dorada. El chófer de un auto apreció en él las habilidades de un buen vendedor y decidió darle una oportunidad a quien se despellejaba bajo el Sol todos los días.


Si singular es la historia de Bomnin, hasta que se convirtió en uno de los mejores vendedores de autos de los concesionarios Chevrolet en todo el país, no menos interesante ha sido la transformación de Hernández, quien asegura se queda impresionado que todavía lo reconozcan, lo paren y le pidan una foto.

De su carrera dice que fue “un momento muy lindo” de su vida.

“Pasé grandes momentos en el equipo nacional de voleibol y eso lo guardaré siempre en mi corazón. Mi carrera deportiva no hay quien me la quite, porque la viví yo, la sufrí yo, y la gocé yo. Ahora estoy en otra etapa. Le gente me dice, ‘vamos a jugar voleibol’. Y yo les respondo que ya no juego ni dominó.”

por Roberto A.

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