El Ministerio de Transporte aclaró en nota oficial, “que la obligación de detenerse en las paradas y puntos de embarque es para los vehículos pertenecientes a las entidades estatales”

Una carta enviada por la Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba (IPRC) al ministro de Transporte en la isla, provocó que el Ministerio en pleno debiera ofrecer disculpas, en un asunto que refleja más que nada la falta de profesionalidad de los funcionarios y que el mayor afectado resulta ser el pueblo.

El asunto es sencillo de explicar.

En días pasados el Ministerio del Transporte publicó una lista, que fue ampliamente divulgada por los medios oficialistas, en la cual quedaban registrados “por chapa”, los carros “no particulares” que no recogían personas en las paradas de ómnibus. Esta decisión de que los autos estatales tienen que parar en las paradas de guaguas ha sido una de las medidas recientes que adoptó el gobierno en la isla para paliar la crisis de transporte público.

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Sin embargo, resulta ser que, los vehículos de las Iglesias no son “particulares”, pero tampoco “estatales” propiamente, y cuando la IPRC se vio en el listado puso de inmediato el grito en el cielo. Esa “supeditación” a los poderes divinos del Consejo de Estado no entra dentro de sus “creencias”, así que prefirió protestar, y hacerlo por todo lo alto.

“Mucho antes de que se implementara esta medida, muchísimos de nuestros vehículos han tomado como parte de su compromiso recoger personas que solicitan la conocida botella, incluyendo los que transitan por las carreteras, que paraban en los puntos de recogida voluntariamente (…) y para nada lamentamos que la nueva coyuntura nos pida un poco más de sacrificio para paliar las dificultades que atravesamos (…)”, dice la carta en uno de sus párrafos.

La protesta eclesiástica no terminó ahí.

“Pero es sumamente vergonzoso que se nos exponga públicamente al juicio de aquellas personas que no tienen la información necesaria para, en primer lugar, distinguir entre los vehículos estatales y los que de las organizaciones no gubernamentales y mucho menos la iglesia; y en segundo lugar, para discernir entre una vocación de servicio y una realidad practica que por derecho nos exime de la obligación de detenernos en las paradas de mayor concentración, algunas de ellas a pocos metros de nuestros destinos”, precisa el texto.

https://www.facebook.com/iprcuba/posts/140098580811409

Emplazados públicamente por la chapuza, una escueta nota en Granma expresa que “donde dije Digo, digo Diego”. O sea: el Ministerio de Transporte se disculpa expresando que “La obligación de detenerse en las paradas y puntos de embarque es para los vehículos estatales”.

“El Ministerio de Transporte aclara que la obligación de detenerse en las paradas y puntos de embarque es para los vehículos pertenecientes a las entidades estatales,” comienza diciendo la nota, para luego continuar más adelante:

“Lamentablemente, el pasado día 2 de marzo la Dirección General de Transporte Provincial de La Habana, como parte de este enfrentamiento, publicó incorrectamente una relación de vehículos pertenecientes a instituciones religiosas y fraternales, así como a empresas con participación extranjera, que no se detuvieron ante la señal de los inspectores para recoger pasajeros, sin que estas tengan tal obligación según lo establecido. Dicha relación fue reproducida por varios medios de comunicación masiva.

El MITRANS reconoce y agradece la actitud de conductores de estas entidades y de vehículos del sector particular, los que, sin estar obligados, contribuyen voluntariamente con la transportación de la población, al tiempo que insta a los directivos de las entidades estatales a cumplir lo indicado.”

¿Le costará esto un regaño al Ministro de Transporte? ¿Quién deberá excomulgar la pena por la pifia?

por Roberto A.


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