La noticia se hizo viral en redes, luego de que un cubano denunciara que por una silla de ruedas había que pagar más de 500 CUC

Las sillas de ruedas en Cuba cuestan 550.50 o 505.20 CUC. Así aparecen en la estantería de Arrinda, un local ubicado en la calle Neptuno de Centro Habana. La noticia se hizo viral a partir de una denuncia en la red social Facebook por el excesivo costo de estos artículos. Ahora muchos se acercan a contemplarlas como piezas museables.

“Eso es abusivo, una burla para el pueblo. ¿Quién puede dar tanto dinero?, ni ahorrando de por vida alcanzas esa cantidad con un salario común”, comenta un señor mientras mira fijamente la vidriera.

La trabajadora del centro de ventas, al preguntarle el porqué de ese precio, nos explica que se trata de artículos recién llegados, de un módulo nuevo. “Nosotros actuamos como farmacia internacional y esos son los precios establecidos, no pueden cambiarse. Todo el mundo pregunta, pero no está en nuestras manos”, afirma.

“Pena debería darles tener eso a la vista. Uno no elige sentarse en un sillón de esos, es la vida quien te pone allí. Si al menos los hubiera en otro sitio por moneda nacional, pero hace tiempo los establecimientos de Salud Pública no las venden. Cuando sacan lo hacen a 400 pesos. Si aún así están caras, con los precios de ahora ni hablar”, declara Liudmila Vázquez.

El pasado 2019 el gobernante Miguel Díaz-Canel Bermúdez aseguraba la producción de más de 21 000 sillas de ruedas por la industria nacional. Estos productos  actualmente no se encuentran a disposición del público en ningún lugar, solo en sitios altamente caros como el mencionado.

“Muchos que necesitan de estos medios viven solos, son jubilados o pertenecen a familias sin recursos. ¿De dónde van a sacar el dinero para hacerse de una silla nueva? Aquí cuando no llegamos, nos pasamos”, reclama Armando.

“Y después hablan de salud gratuita, y de que somos un referente internacional”, vocifera una señora en plena calle. “Llevo tiempo buscando una para mi marido, pero esto sobrepasa los límites”, añade.

En 1980 se creó la Asociación Cubana de Personas con Discapacidad Físico-Motora (ACLIFIM), con la misión de agrupar a las personas con discapacidad y eliminar “las barreras arquitectónicas o de cualquier otra índole existentes en la sociedad”. ¿Acaso el Estado no se percata de que esto también es una barrera? En Cuba, objetos como una silla de ruedas, necesaria para un discapacitado, se venden más caros que un split.

Vladia Rosa García


 

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